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28 de agosto de 2012

¡Basta de TORTURA en las cárceles colombianas!



Imagen de Areito para denunciar la tortura en Colombia: la publico en agosto 2012 con un nuevo texto, porque lamentablemente la tortura contra la oposición política en Colombia, lejos de cesar, se ha incrementado en los últimos años, en el régimen de Uribe y hoy con el régimen de Santos. La tortura en las cárceles revela sistematismo, y asimismo las detenciones-desapariciones forzadas que son crímenes de lesa humanidad que significan tortura para el desaparecido, sus familiares y su entorno social, siguen incrementándose.

Para ahondar sobre la realidad de la tortura en Colombia recomendamos leer y difundir en solidaridad la siguiente investigación:



Tortura en cárceles colombianas: sistematismo e impunidad revelan una lógica de estado

Parte V del Dossier: Colombia y sus miles de presos políticos silenciados *



“Presos políticos lisiados, paralíticos, ciegos o enfermos son sometidos a la tortura diaria al ser situados en medio de patios paramilitares para allí recibir golpizas y hostigamientos en situación de total indefensión, y son privados de medicamentos y asistencia médica, de manera a que las enfermedades los consuman: son mensajes que buscan paralizar la empatía social. Se trata de demostrar que la crueldad sin límites ejercida por un estado goza de total impunidad”.

Diomedes Meneses: ‘utiliza silla de ruedas debido a la paraplejia ocasionada por las torturas’, está siendo empujado a la muerte por tortura de negación de asistencia médica. Oscar Elías Tordecilla, invidente y con los brazos amputados, situado adrede en una penitenciaría sin presos políticos, en violación al dictamen de Medicina legal y al DIH: ‘necesitó atención médica para evitar la pérdida de visión, pero nunca le fue brindada’.

Los presos políticos diagnosticados con cáncer continúan sin recibir atención médicaQue las organizaciones solidarias del Mundo exijan al Estado colombiano cese de forma inmediata la aplicación de este método de tortura”. CSPP

1.Introducción

Para finalizar este Dossier sobre la realidad de los 9.500 presos políticos en Colombia [1], abordamos un capítulo más amplio sobre la tortura, por ser ésta de carácter sistemático: representa un mensaje de terror enviado a la sociedad en su conjunto. Es el‘castigo’ contra el pensamiento crítico, la reivindicación social, y la empatía. De los miles de presos políticos amordazados en las cárceles colombianas, se estima que el 90% son civiles encarcelados con la finalidad de desmantelar la organización social, y que el 10% son presos políticos y de guerra miembros de las organizaciones insurgentes. La persecución sistemática contra la oposición política emplea al aparato judicial como arma de guerra [2]. Desde el estado son negados los presos políticos, en todas sus categorías: a los presos políticos civiles y a los presos políticos de guerra se les endilga, mediante grotescos montajes judiciales, cargos por delitos comunes: La estrategia usada contra los prisioneros políticos es juzgarlos por rebelión y agregarles los cargos de terrorismo, narcotráfico y concierto para delinquir con fines terroristas, con el claro objetivo de quitarles el estatus político, facilitando incluso la extradición [el Art. 35 de la Constitución impide la extradición por delitos políticos][3]. Sindicalistas, estudiantes, líderes campesinos, defensores de DDHH (etc.) terminan presos por ‘terrorismo’ y otros delitos comunes, debido a las estrategias del estado colombiano para negar su accionar represivo a la par que lo intensifica. A los presos políticos de guerra se les imponen penas exorbitantes, se niega su carácter político y sufren torturas y atentados además de chantajes con su vida o la de sus familiares, con la finalidad de convertirlos en falsos ‘testigos’ contra activistas sociales. La reivindicación de justicia Social –en el 3er país más desigual del mundo- es represaliada de manera totalitaria.

18 de julio de 2012

Represión al pensamiento crítico y la reivindicación social: en Colombia 9.500 presos políticos; y en el mundo va creciente con los zarpazos del Capital


Represión al pensamiento crítico y la reivindicación social: en Colombia 9.500 presos políticos; y en el mundo va creciente con los zarpazos del Capital. 

Imagen Areito, Texto Azalea Robles

La depredación del medio ambiente y de la humanidad es inherente al mismo sistema: el capitalismo es un sistema basado en monopolizar riquezas en pocas manos, en desmedro de las mayorías cada día más empobrecidas. Por ello el capitalismo necesita fuerzas represivas cada vez más agresivas, y las cárceles se agigantan a la par que los bolsillos de los explotadores. Las leyes represivas se ajustan a las necesidades de saqueo del gran capital, y el uso del ejército, la policía o incluso del paramilitarismo va de la mano del incremento de explotación. 'Hay que reprimir a los descontentos y hay que desplazar a los que habiten zonas codiciadas por las multinacionales' es la máxima que rige la maquinaria represiva.

En la actualidad, en un mundo sin contrapeso a los gigantes imperialistas, la voracidad capitalista renueva sus expediciones coloniales, con el único fin de profundizar la piratería contra los pueblos y el planeta. Su cinismo es tal que apoda sus invasiones 'bombardeos humanitarios', y bautiza a los mercenarios pagados por sus agencias como 'los rebeldes'; esto a la par que a los verdaderos rebeldes en otros países los llama "terroristas". 
La misma voracidad capitalista recorta y hace jirones el 'estado de bienestar' de los países capitalistas europeos para beneficio de la banca privada y para miseria de las mayorías excluidas, desahuciadas, explotadas, pisoteadas. Ya no hay 'necesidad' de salvaguardar una careta de 'estado de bienestar capitalista' o de 'democracia' dado que ya no existe la alternativa de la URSS como ejemplo tangible para los pueblos. El gran capital y sus gobiernos llevan varios años desmontando el 'estado de bienestar', mientras engañan a los pueblos con urnas en las que no se elige lo esencial; y ahora va la estocada final. 
En los países del mundo que aún sufren neocolonialismo, los pueblos se alzan contra la voracidad capitalista; luchan a diario contra el monstruo y sus bombarderos, contra el monstruo y sus leyes, contra el monstruo y sus tanques de pensamiento, contra el monstruo y su exclusión social... los pueblos van armados de la esperanza.

29 de abril de 2012

[IMAGEN] Presos Políticos sufren asesinato de sus familiares por negarse a fungir de falsos testigos en los montajes judiciales del estado colombiano + texto

 



A continuación un texto sobre la dramática realidad de miles de presos políticos en Colombia, y al final del texto un link de una investigación más extensa. Imagen Areito: www.areitoimagen.blogspot.com  Difunda la imagen y el texto en solidaridad con una causa urgente y ocultada por los medios.



 Presos Políticos entre torturas e invisibilización:'delito de rebelión' por oponerse al monopolio capitalista*


En Colombia hay miles de hombres y mujeres condenados por el “delito de rebelión” –tipificado en el mismo código- y condenados asimismo por su extensión más arbitraria de “terrorismo” [1], una categoría conceptual en la que cabe todo lo que le moleste al estado colombiano y al gran capital de un país saqueado que busca ahogar el descontento social en el exterminio y entre rejas. De los 9.500 presos políticos que tiene el estado colombiano, se estima que cerca del 90% son civiles encarcelados por su actividad política, su pensamiento crítico, su oposición a las políticas depredadoras del medio ambiente: sindicalistas, ambientalistas, maestros, líderes agrarios, académicos críticos, abogados, médicos, defensores de derechos humanos… hasta los artistas son objeto de la persecución judicial.  Los montajes judiciales con testigos pagados y pruebas falsificadas, sacadas incluso de 'computadores mágicos', son urdidos de manera sistemática contra los perseguidos políticos: los procederes ilegales del estamento militar y sus testigos adiestrados en las oficinas militares [2], son avalados por el aparato Fiscal de manera escandalosa, y se articulan con leyes de criminalización de la protesta: el aparato judicial es usado como arma de guerra contra la población, para desarticular la organización social e impedir el pensamiento crítico.
Por otro lado también es bien sabido que en Colombia hay un conflicto social, político y armado, y que en ese marco, los insurgentes apresados por el estado son presos políticos de guerra, porque su reivindicación es eminentemente política y porque hay una guerra. Pero el estado colombiano intenta tapar el sol con un dedo.

La existencia de miles de presos políticos es testimonio de la guerra represiva desatada por el estado colombiano contra la reivindicación social; por lo tanto exigir la libertad para los presos políticos es parte medular de la construcción de una verdadera paz con justicia social.

En Colombia el capitalismo se expresa al paroxismo: el terror correlativo al saqueo de los recursos para beneficio del gran capital se aplica de la manera más descarnada contra la población, con la finalidad de desplazar ingentes cantidades de personas de las zonas codiciadas, y de eliminar reivindicaciones. Hay más de 5,4 millones de personas despojadas y desplazadas de sus tierras en Colombia, multinacionales y latifundio acaparan las tierras robadas, y hoy legalizan títulos de propiedad en base a astutos malabarismos amparados por la Ley Santista relativa a la tierra, que como bien denuncian las comunidades: legaliza el despojo. En tiempos en que el capitalismo mundial profundiza al extremo las contradicciones entre acumulación capitalista y supervivencia de la especie, las estrategias represivas desarrolladas en Colombia son destinadas también a ser aplicadas en la región, lo que constituye una razón más para solidarizarse con el pueblo colombiano -además de las razones éticas.

TORTURAS: el asesinato de familiares como forma de tortura *

Sobre las torturas hay muchísimo que denunciar, las aberraciones cometidas contra los presos políticos se superan en horror unas a otras, y son cometidas al amparo del ostracismo e invisibilización: por ello la solidaridad con los presos políticos debe plantearse como una prioridad social. Hay presos que pasan años metidos en calabozos [3], hay golpizas, humillaciones, torturas físicas y sicológicas; hay presos empujados a la muerte porque se les niega la asistencia médica [4], presos ciegos y sin brazos, paralíticos, enfermos terminales que viven una tortura permanente, al serles negados incluso los medicamentos contra el dolor y al ser inmersos en patios llenos de paramilitares cuando están totalmente indefensos. Un caso revelador es el caso del preso político Oscar Elías Tordecilla, con los brazos amputados, que además devino ciego por la negación de la debida asistencia médica, y fue encarcelado en situación limite, situado adrede en una penitenciaría sin presos políticos, en un pabellón lleno de paramilitares, en violación al dictamen de Medicina legal y al DIH [5]. Igualmente hay varios presos políticos y de guerra que han sufrido el asesinato de sus familiares porque se han negado a fungir como falsos ‘testigos’ para la policía en los montajes judiciales contra líderes campesinos, sindicalistas y activistas sociales. Un caso de este drama es el del preso político Carlos Iván Peña Orjuela. Carlos Iván ha sido sometido a presión por parte la policía judicial de la SIJIN para que atestigüe contra líderes campesinos del Magdalena Medio. Ante su negativa de colaborar en montajes judiciales, la policía desapareció y asesinó a su hermano menor, luego encarceló bajo montaje judicial a la familiar que se ocupaba de su hijo y amenazó de asesinar también al niño de 6 años. El Comité de Solidaridad con los Presos Políticos denuncia:
“fue presionado para que ‘colaborara’ pues de lo contrario ‘le iba a costar muy caro’ (…)el agente de la SIJIN Juan Carlos Celis Torres profirió amenazas de montajes judiciales en contra de su familia, y amenazó directamente a su hijo diciendo que ‘de pronto anochecía pero no amanecía’ el niño. Le dio un plazo para convertirse en otro de los tantos testigos a sueldo que proliferan en el sistema judicial colombiano.” [6]. Tras las amenazas vinieron mayores crímenes: “la desaparición forzada y homicidio del hermano menor del detenido político (…) la captura de María Yolanda Cañón, familiar a cargo de su hijo. El detenido político procedió a llamar al celular de María Yolanda, quien contestó fue el agente de la SIJIN Celis Torres, quien se mofó de él advirtiéndole que si insistía en su negativa a ‘colaborar’ seguirían (…) En palabras textuales: ‘Yo le dije a usted que colaborara y usted no quiso colaborar y entonces la fiscalía tenía un paquetico y me tocó ir a capturarla y además por ahí le tengo otros paqueticos’. El CSPP denuncia las “actuaciones ilegales y vengativas de miembros de la policía judicial para generar ‘resultados’ que desconocen los derechos humanos y el derecho internacional humanitario. Prácticas compatibles con las políticas que han traído como resultado las ejecuciones extrajudiciales conocidas como ‘falsos positivos’ y la judicialización masiva de población civil inocente, detenida en las famosas ‘capturas masivas’”[Ibíd.].
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NOTAS:


*El presente texto es un aporte breve - a petición de los lectores-  sobre la temática de los presos políticos en Colombia, recomiendo la investigación extensa sobre el tema, que se presenta en 5 partes, de las cuáles a 20 de mayo 2012 ya han sido publicadas 4. La quinta parte será una investigación más extensa sobre la tortura en las cárceles colombianas, y será publicada en junio 2012. 

14 de febrero de 2012

Joaquín Pérez Becerra, periodista víctima de montaje judicial en Colombia, país en cuyas cárceles hay 9000 presos políticos


'Mi encierro, persecución clara a la libre expresión': Pérez Becerra


por Unai Arazandi, entrevista a Joaquín Pérez Becerra
  • Bogotá quiere callar los movimientos campesinos y sociales, dice el fundador de la agencia Anncol
  • Narcotráfico, uno de los puntos que más ponen nerviosos a los que tienen poder, señala el periodista
  • Los colombianos refugiados en Estocolmo dábamos otra visión del conflicto
Foto
Joaquín Pérez Becerra, fundador de la Agencia de Noticias Nueva Colombia, al ser extraditado de Venezuela a Colombia
Unai Aranzadi
Especial para La Jornada
Periódico La Jornada
Lunes 13 de febrero de 2012, p. 26
Bogotá/Estocolmo. En la humilde sede de la Asociación Jaime Pardo Leal, de Estocolmo, hay un hueco difícil de llenar. El espacio que Joaquín Pérez Becerra utilizaba para redactar las noticias que tanto incomodaban al gobierno colombiano ha quedado vacío, aunque no faltan otros refugiados políticos e incluso periodistas suecos que continúen una labor informativa legal en Escandinavia e ilegal en Colombia.
La Agencia de Noticias Nueva Colombia, más conocida como Anncol, ha sido acusada desde su fundación de ser órgano comunicacional de las FARC. Quizá por ello, cuando en abril del año pasado el periodista Pérez Becerra viajó a Caracas, terminó capturado por la policía venezolana y posteriormente fue entregado a las autoridades colombianas, quienes sin prueba alguna lo tienen confinado desde hace diez meses en la cárcel de La Picota (Bogotá).
Pérez Becerra, concejal del municipio de Corinto por la Unión Patriótica hasta el asesinato de su mujer (y más de 3 mil 500 compañeros de partido) es para elestablishment colombiano la voz internacional de la guerrilla, tal como lo ha tildado recientemente el presidente Santos, quien paradójicamente también es periodista (perteneciente a la familia propietaria del diario más poderoso del país,El Tiempo).
La voz acallada
En entrevista realizada desde la cárcel, por La Jornada, Joaquín Pérez Becerra demuestra que sigue utilizando las vías más audaces para dar salida a una voz acallada.
–¿Cómo ocurrió su arresto?
–Vivía en Suecia como refugiado desde 1995 y como ciudadano sueco desde el año 2000. Trabajaba parte de mi tiempo en Anncol, la agencia de noticias que fundé con otros suecos y colombianos, y viajaba por Europa con libertad. A pesar de todo el control que hay en ese continente, jamás tuve ningún problema allá. De hecho, antes de partir hacia Caracas la policía alemana del aeropuerto de Francfort controló mi pasaporte, como al resto de los pasajeros, y me dejaron embarcar con total normalidad, como siempre. Fue al aterrizar en Venezuela cuando, de pronto, dicen que surge de la nada una circular roja de Interpol y me arrestan. En cuestión de horas estaba siendo entregado a las autoridades colombianas.
–¿A qué cree que se debe la orden de apresarlo?
–Lo mío es una persecución clara a la libertad de expresión. Quieren acallar voces alternativas y ocultar el conflicto. Ocultar las noticias y opiniones que salían de los refugiados que vivimos en Estocolmo. Nosotros dábamos otra visión del conflicto, una mirada alternativa a la que quieren imponer los medios del poder en Colombia.
–Según tengo entendido, la página web de su agencia recibía una cantidad considerable de visitas.
–Sí, era el portal sobre el conflicto más visitado. Era, además, una dimensión de la guerra que la oligarquía no pretende mostrar, e incluía videos, textos y audios, mucha información diferente e interesante. También resultaba muy útil para medios e investigadores europeos que buscaban algo diferente a la versión del Palacio de Nariño y los medios oficialistas. Los periodistas de varios países del mundo comparaban los puntos de vista, y eso es lo que se ha querido censurar, la diversidad de opiniones.
–Suecia fue el primer país del mundo en tener una ley en favor de la libertad de expresión y jamás criticó –mucho menos prohibió– Anncol. ¿Por qué cree que su actividad informativa es legal en Suecia y no en Colombia?
–Nuestra página informativa Anncol es desde 1996 una entidad perfectamente inscrita en el marco legal del país. Nos hemos movido desde el principio en los parámetros de la constitución sueca. En fin, todo normal, pues en Suecia el periodismo no se criminaliza, y en Colombia sí.
–También los acusaban de publicar comunicados de la guerrilla.
–No sólo se quiere invisibilizar los comunicados de la guerrilla, que son de interés informativo y de los que luego, políticos incluidos, todo el mundo habla, sino que se quería privar de voz a los movimientos campesinos, sociales o populares que también tenían reflejo en nuestro portal. Ya con Samper y Pastrana comenzó el señalamiento, pero con Uribe se acentúo mucho más y así hasta hoy. Uno de los puntos que más nerviosos los ponían era el tema del narcotráfico y la información sobre los vínculos entre gobierno y paramilitares. Además, todos, senadores incluidos, nos leían.
–¿Se podría decir que era información difícil de encontrar dentro de Colombia?
–Sí, por supuesto; además llegó un momento en el que se convirtió en algo muy grande y no sabían cómo pararlo, por lo que decidieron pasar a la ofensiva y judicializarlo. En el momento en el que yo viajé de Suecia a Venezuela, su inteligencia les informó y en cuestión de horas se inventaron una circular roja de Interpol que jamás existió, y que curiosamente nunca fue activada en Europa, sólo en el mismo momento de poner un pie en el aeropuerto de Maiquetía (Venezuela).
–Los hechos demuestran que ni Suecia ni Alemania supieron nada de una circular roja de Interpol, pues de existir habrían de actuar. ¿Por qué ellos no y Venezuela sí?
–Fue una decisión muy desafortunada de Caracas, y lo más terrible es que Anncol y los refugiados de la Asociación Jaime Pardo Leal apoyamos a muerte el proceso bolivariano en Venezuela, así como al presidente Chávez, por lo que fue un golpe bajo que no esperábamos. Prestarse a la guerra sucia de Santos ha dejado con muy mal sabor a muchas izquierdas del mundo. Después de esto, uno ya no sabe a qué atenerse...
–Estando en Caracas, días después de su captura, recuerdo haber escuchado a organizaciones populares asegurar que su entrega a Colombia sentaba un antes y un después en las relaciones entre las bases bolivarianas y el gobierno de Miraflores. ¿Lo percibe usted así?
–Sí, y está claro que Santos y Chávez tienen algún tipo de acuerdo. Ahora son los mejores amigos, eso significa que ahí hay algo. Tener compromisos con personas como Santos, decirse bolivariano y ceder a la presión del régimen colombiano, no se entiende.
–Usted fue en un principio otra víctima de la famosa, y supuesta, computadora del abatido comandante Raúl Reyes, ¿verdad?
–Sí, pero con las pruebas que presentan no tienen la más mínima credibilidad, ya que cambian unas según se les caen otras. Comenzaron acusándome de estar en unos correos de Reyes, que en realidad eran simples documentos de Word, pero como aquello quedó probado que era mentira y fue rechazado hasta por la Corte Suprema de Justicia, pasaron a decir que aparezco en las computadoras de Jorge Briceño, lo cual es otro intento desesperado de involucrarme en algo.
–La fiscalía presentará las pruebas definitivas contra usted los días 14, 15 y 16 de este mes. ¿Qué espera de ese paso previo al juicio en el que todas las cartas del Estado contra Anncol y usted se pondrán sobre la mesa?
–Sé de buena tinta que, como todo lo demás ha fracasado, van a traer a un testigo que la fiscalía dice haber encontrado no se sabe cómo. Un informante desconocido que dice que me ha visto reclutando para las FARC y no sé qué otras mentiras. Yo ni sé quién es él, ni cuánto le habrán dado o en qué montajes andan. También, a falta de pruebas sólidas, es posible que traigan a algún guerrilleroreinsertado o fotomontajes, como suelen hacer tantas veces.
–¿Lo ha contactado alguna organización de defensa de la libertad de expresión, como la francesa Reporteros Sin Fronteras o el estadunidense Comité Internacional para la Defensa de los Periodistas?
–No.
–¿Siente que al tildarlo de terrorista lo han condenado sin juicio previo?
–Parece que así es. Cuando ciertos gobiernos te acusan de terrorismo, hasta los defensores de los derechos humanos salen corriendo.

http://www.jornada.unam.mx/2012/02/13/mundo/026n1mun




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Entrevista al abogado de Joaquín Pérez Becerra, preso político colombiano from A Solidario on Vimeo.







  •  La defensa del periodista Joaquín Pérez Becerra llama a la solidaridad:

  • Una pequeña síntesis del montaje judicial:
Expresa el abogado defensor de Joaquín Pérez Becerra, Rodolfo Ríos:
" (...) Hay 4 informantes que ha preparado la Fiscalía General de la Nación, como una manera yo diría que criminal dentro de la administración de justicia, para acusar a una persona por el hecho de tener una opinión diferente al régimen (…) Aquí los informantes se utilizan para prepararlos en los cuarteles militares, en las oficinas de inteligencia militar del DAS (ahora ANI), de la DIJIN, de la SIJIN y el mismo CTI de la Fiscalía para preparar a los ‘testigos’ para que acusen a Joaquín Pérez Becerra.
¿Qué hizo la Fiscalía? Cómo ellos sabían que toda la documentación que pretendían hacer valer con el caso de Raúl Reyes, eso se había caído por decisión de la Corte Suprema de Justicia, había perdido vigencia, no tenía ya ningún valor probatorio, entonces en una forma astuta y desleal con el debido proceso, el derecho a defensa y la administración de justicia, entonces le han preparado este montaje judicial a Joaquín Pérez Becerra (…) hay unos documentos Word que aparentemente fueron encontrados en los computadores de Jorge Briceño, y del mismo Raúl Reyes, que son documentos Word que hablan de la situación política colombiana (…) como una forma tiránica de hacerle el montaje judicial a Joaquín Pérez (…) Pero como esos documentos seguramente se les pueden caer como ‘pruebas’ en un juicio público, en un debate jurídico -porque además ANNCOL no está prohibida en ninguna parte de mundo, excepto en Colombia por efecto de la persecución política que existe, y además la agencia ANNCOL no está en Colombia -, entonces cómo no encontraron una estrategia para fortalecer la acusación en contra de Joaquín Pérez Becerra, en ese sentido han utilizado  otros instrumentos que son los informantes pagados por el estado, que son “testimonios” ya dirigidos, manipulados, preparados, para poder acusar a una persona.
(…) se requiere con carácter urgente de la solidaridad internacional para que nos colaboren con todas las pruebas, y seguramente vamos a tener algunos gastos de movimiento, de trabajo, y precisamente por el envío de estos documentos para hacer valer las pruebas a nivel internacional, entonces esa es la solidaridad que necesita en este momento Joaquín Pérez Becerra (…)
 Se trata de procesos complicados. Todos los procesos que le montan a las organizaciones rebeldes en Colombia [y a las organizaciones sociales civiles, y todo opositor], son procesos demasiado complejos. Y la posición de los fiscales y de los jueces pues es también demasiado sesgada. (...)  casos tan complejos como es el proceso de Joaquín Pérez Becerra, donde tenemos que estudiar más de 4000-5000 folios de documentos en papel, y aproximadamente 30 CD’s que contienen grabaciones, y donde aparecen una serie de documentos que le hacen los montajes judiciales a Joaquín Pérez Becerra.
No hay igualdad de condiciones, porque a la Fiscalía pues le suministra todos los elementos el estado colombiano, mientras que a la defensa, pues prácticamente la única persona que puede atender los gastos es el implicado en el proceso, o sus familiares, o sus amigos que solidariamente le quieran colaborar.
(...)seguramente como necesitamos investigadores, se requerirá con carácter urgente del apoyo y solidaridad económica por parte de los compañeros, porque eso es un proceso muy complejo.







Se hace un llamado a la solidaridad internacional, para que la gente que esté en capacidad de aportar testimonios a favor de Joaquín, contacte con el abogado o con Radio Café Stereo, al correo:   info@radiocafestereo.nu

14 de enero de 2012

9.500 presos políticos en Colombia: ¡Rompamos el silencio! Exigir la libertad para los presos políticos es parte medular de la construcción de una verdadera paz con justicia social



Hice esta nueva imagen con la nueva cifra que se evidenció tras el encuentro del primer semestre 2012 en Colombia: hay en las cárceles colombianas al menos 9.500 presos políticos.


Exigir la libertad para los presos políticos es parte medular de la construcción de una verdadera paz con justicia social

Texto Azalea Robles, imagen Areito

Se estiman en más de 9.500 los hombres y mujeres actualmente víctimas de encarcelamiento político en Colombia. Un último informe de finales de 2011, habla de 9.500 presos políticos; la cifra de 7.500 es una cifra que vienen manejando las organizaciones de defensa de DDHH desde hace ya algunos años, lo que indica que muy probablemente esa cifra hoy estaría subvalorada, dado el incremento de encarcelamientos políticos en los últimos años, bajo los gobiernos de Uribe y ahora de Santos, bajo el cual estos encarcelamientos políticos continúan incrementándose de manera exponencial. La existencia de miles de presos políticos es testimonio de la guerra represiva desatada por el estado colombiano contra la reivindicación social; por lo tanto exigir la libertad para los presos políticos es parte medular de la construcción de una verdadera paz con justicia social. 

En Colombia el capitalismo se expresa al paroxismo: el terror correlativo al saqueo de los recursos para beneficio del gran capital se aplica de la manera más descarnada contra la población, con la finalidad de desplazar ingentes cantidades de personas de las zonas codiciadas, y de eliminar reivindicaciones. En tiempos en que el capitalismo mundial profundiza al extremo las contradicciones entre acumulación capitalista y supervivencia de la especie, las estrategias represivas desarrolladas en Colombia son destinadas también a ser aplicadas en la región, lo que constituye una razón más para solidarizarse con el pueblo colombiano -además de las razones éticas.

Para ahondar más, este texto que forma parte de una serie de textos sobre el tema:
Miles de presos políticos son el rostro de la empatía acribillada





La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar.


1. Introducción a una realidad invisibilizada 

Hay al menos 9.500 presos políticos en Colombia, otro triste ‘record’ de un estado cuyo nivel de represión y exterminio de la oposición rebasa incluso el de las dictaduras asumidas como tal, y que goza sin embargo de amplio beneplácito en la diplomacia internacional, porque muy fácilmente la llamada“comunidad internacional” cierra los ojos sobre genocidios, si éstos permiten el saqueo de los recursos del país anegado. La mayoría de los presos políticos en Colombia son civiles encarcelados bajo montajes judiciales: sindicalistas, periodistas, académicos, estudiantes, ambientalistas, campesinos encarcelados para callar su reivindicación social, desintegrar la organización política, y callar el pensamiento crítico. La práctica represiva de los encarcelamientos arbitrarios sigue recrudeciéndose. El 90% de los presos políticos son civiles, los presos políticos y de guerra de las organizaciones políticas militares FARC y ELN son aproximadamente el 10% del total de presos políticos. 




Presento en esta introducción dos testimonios de presos políticos por ser esclarecedores de una realidad silenciada: 

El profesor Miguel Ángel Beltrán, años preso político: “ La actitud de que a todo aquel que investiga la realidad social con un lente crítico se le tilda de guerrillero proviene de un Estado que persigue y criminaliza a quienes pensamos diferente. Mis escritos han sido tomados como prueba para acusarme del delito de rebelión, lo que constituye una clara persecución al pensamiento crítico.   El propósito del régimen al mantenerme privado de la libertad, es enviar un claro mensaje a los académicos críticos y a la universidad pública en general: 'cuídense de estudiar el conflicto social y armado con una perspectiva diferente a la oficial, porque miren lo que les puede suceder’. Y esto cala en algunos sectores.”   [1]   

Marinelly Hernández, presa política y de guerra testimonia de las aberrantes torturas que el estado colombiano comete contra los familiares de los insurgentes, una realidad silenciada: “A nuestro padre el Ejército colombiano, en unión con los paramilitares lo colgó vivo de sus manos introduciendo ganchos en sus extremidades como si fuera carne de carnicería, luego le chuzaron el estómago y todo su cuerpo con una navaja, después arrollaron sus labios como se les taja a los pescados, por último, le dieron un tiro de gracia en su cabeza; según medicina legal a nuestro padre lo torturaron vivo.Mi papá tenía 70 años de edad, ¿Cómo es posible que hagan eso con un anciano, tildándolo de guerrillero? Acaso por yo ser revolucionaria ¿Tenían que cobrarlo con la vida de mi padre?” [2]   

Marinelly, de una familia campesina, narra que durante su niñez vivió en carne propia las agresiones que el Ejército colombiano desató contra el campesinado por pertenecer al partido opositor Unión Patriótica (UP); fue testigo de múltiples asesinatos de campesinos, amigos, y familiares, cuyos cuerpos eran abandonados con señales de tortura o desmembramiento: “parte de la guerra sucia y psicológica que implementaron para asustar a los luchadores populares.” 

La prisionera explica que las violaciones del Estado colombiano la empujaron a la insurgencia, como su: “única forma de preservar la vida, luchar por ella y reclamar nuestros derechos”, y evitar “terminar masacrada, torturada o discapacitada por ser ejemplarizada como quedan muchos campesinos, o terminar siendo desplazada y viviendo de las limosnas en las ciudades”. [Ibíd. ]   

El trabajo de los defensores de derechos humanos y abogados de presos políticos es dificilísimo, siendo estos víctimas de una encarnizada persecución estatal que ha conllevado desapariciones forzadas, asesinatos, y hasta encarcelamientos de defensores y abogados de presos políticos. Por esta razón los estudios, denuncias y la comunicación con los mismos presos se ve dificultada. La persecución contra los que ejercen la solidaridad con los presos políticos, el aislamiento, los traslados, los castigos contra los presos defensores de derechos humanos y las amenazas contra familiares, aunados al implacable silencio de los medios masivos de comunicación, constituyen la invisibilización de una realidad cuyas dimensiones ponen de manifiesto el carácter profundamente antidemocrático del estado colombiano. 

Esta subvaloración mediática de los miles de presos políticos ha domesticado incluso las mentes de gran parte de la“izquierda”, que no los reclama debidamente; adoptando como prioridad los reclamos que imponen los mass-media y dejando casi olvidados a los miles de mujeres y hombres que están hoy tras las rejas por empeñar sus vidas en la defensa de los derechos humanos y la justicia social. 

A la dramática situación de vulneración del derecho a conciencia, opinión y organización social, se le suma que los presos y presas están sufriendo condiciones de reclusión insalubres, con un hacinamiento extremo y la proliferación de epidemias correlativa; sufriendo penurias de los mínimos vitales que son formas de tortura y de vulneración a la integridad y a la salud como la privación de acceso al agua por períodos prolongados [3]; sufriendo atentados contra su salud y derechos básicos como lo es el suministro de alimentación en estado de descomposición o contaminada hasta por materia fecal [4], como se ha comprobado en varios penales. 

De igual manera se denuncia la práctica de aislar a ciertos presos políticos en medio de patios paramilitares, como medida evidente de atentar contra sus vidas. A eso se le suman otros crímenes de estado contra la población carcelaria, como lo son las torturas físicas y sicológicas y la tortura de denegación de asistencia médica   

La declaración del último encuentro en solidaridad con los 9.500 presos políticos, expresó: 

“El Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario es la principal entidad del Estado comprometida con las torturas, tratos crueles e inhumanos y con su participación en la comisión de delitos de lesa humanidad. Denunciamos la entrega de prisioneros políticos por parte del INPEC, a los grupos paramilitares a las salidas de los centros de reclusión, y la muerte de los prisioneros (…) El hacinamiento obedece al aumento de internos como política criminal del Estado de aumentar el número de conductas punibles y las penas para delitos que ‘atentan contra la seguridad del Estado’. Se mantienen las condiciones degradantes expuestas en la sentencia de tutela T- 153 de 1998, que declaró que el sistema penitenciario colombiano violaba de manera masiva y estructural los derechos fundamentales de las personas privadas de la libertad, definiendo la situación como un Estado de cosas inconstitucional.” [5] 

Apenas finalizado el encuentro, las retaliaciones del estado se desataron: tomando sanciones arbitrarias contra presos y presas políticas y arremetiendo con especial brutalidad contra la protesta pacífica de los presos en la cárcel de Valledupar que estaban amarrados a 15 metros del suelo desde hacía semanas en protesta por las torturas, privación de agua y tratos degradantes que les infligen [6]. La policía procedió a soltarlos con violencia de las estructuras a las que estaban amarrados provocando caídas de hasta 15 metros de los presos; para luego encerrarlos y torturar a los que estaban aún concientes. Los presos del penal relatan que oían atroces gritos de tortura y que asimismo vieron como la policía sacaba cuerpos inertes en sábanas. Se contaron más de 30 heridos, y 5 prisioneros quedaron entre la vida y la muerte [Ibíd.] 

2. Vulneración de las libertades solo comparable a una dictadura militarla sociedad entera es agredida 

La cantidad alarmante de presos políticos pone de manifiesto una situación gravísima de represión contra el pensamiento crítico, contra la reivindicación social y el derecho a la participación política, sólo comparable a la situación de vulneración a las libertades de una dictadura militar. La existencia de miles de presos políticos es relevante no solo para las mujeres y hombres que son víctimas del encarcelamiento por sus ideas, no solamente para sus familiares que son sumidos en el dolor y la persecución, sino también para la sociedad en su conjunto: en efecto, los presos políticos son seres humanos arrancados a la sociedad, privando a esta del capital humano de seres encarcelados precisamente por su entrega a la comunidad, por su indispensable trabajo documental, jurídico, docente, periodístico, sociológico, sindical, ambientalista. Es un atentado contra el desarrollo de un pueblo. Lo que busca el estado es desarticular la organización social, hacer desaparecer el tejido socio-político que pugna por un cambio en las relaciones de poder, de desigualdad social, de tenencia de la tierra. Las desigualdad social en Colombia es extrema. Colombia es el 3er país más desigual del mundo, justo tras Haití. En Colombia mueren anualmente 20.000 niños por falta de agua potable, en el 4to país con más riqueza hídrica del mundo. Ante la reivindicación social natural que surge de esta situación de inequidad, el estado, funcional al gran capital nacional y transnacional que se enriquece en base a la explotación laboral y al saqueo de los recursos, reprime de manera brutal: con sus herramientas oficiales (ejército, policía, fiscales) y paraestatales (la herramienta paramilitar) aumenta los asesinatos, las desapariciones forzadas y los encarcelamientos arbitrarios de intelectuales críticos, de activistas de procesos comunitarios, de organizaciones estudiantiles, campesinas, indígenas, afrodescendientes, viviendistas, ambientalistas, sindicalistas, etc. 

Areito, arte comprometido con la humanidad y el planeta

En las creaciones de Areito encontraran imágenes hechas en base a sus dibujos, aguadas, pinturas en acrílico, técnicas mixtas, y fotografías con trabajo digital. Algunas imágenes, dada la crudeza de lo que muestran, son simplemente las fotos contextualizadas con algún trabado lineal o digital.


Las temáticas varían, pero todas tienen que ver con la reivindicación de justicia social, humana y ecológica; denuncian la represión y buscan fomentar el pensamiento crítico y difundir mensajes acerca de realidades silenciadas.


La motivación de la creación para Areito, es aportar un grano de arena para romper el cerco desinformativo y la manipulación que sostienen al sistema capitalista... sistema cuya criminalidad rebasa lo imaginable.

Hay imágenes acerca del saqueo y su correlativo empobrecimiento; imágenes que hablan del drama del éxodo causado por el saqueo; imágenes que hablan del maltrato hacia los niños, etc...


Muchas de las imágenes tienen que ver con la denuncia del terrorismo de Estado en Colombia por ser una situación de extrema gravedad, muy silenciada, en la que se plasma el capitalismo en su paroxismo del terror correlativo al saqueo. Una realidad que requiere una intensiva solidaridad internacional. Hay igualmente imágenes acerca de la invasión y saqueo de Irak, Palestina, el Congo, Libia... y otros temas de interés solidario como el apoyo a Cuba.

Además, las imágenes de Areito abordan también reflexiones acerca de temas humanos como la manipulación de la información, la alienación masiva, el machismo, el racismo, el clasismo y los diversos mecanismos discriminatorios fomentados desde el poder económico para mantener la división social en los oprimidos y explotados.


Pueden difundir las imágenes, imprimirlas a modo de afiches, postales, viñetas, camisetas, calendarios, etc... Lo importante es que el mensaje se difunda a través de nuestros medios humildes pero soñadores con un mundo más justo.

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